Roberto Rollón: El latido cofrade en el corazón
Para Roberto, las calles empedradas del Casco Antiguo no son solo historia; son el escenario donde año tras año se renueva una promesa de fe. Su caminar en la Semana Santa panameña no es un cargo, es una vocación heredada y cultivada con amor. Desde la preparación silenciosa de los templos hasta el eco de las procesiones bajo la luna, su vida ha estado entrelazada con el servicio a Dios, convirtiéndose en un puente que mantiene vivas nuestras tradiciones más sagradas
Los pilares de un camino entregado a la fe
Una fe que nació en el seno familiar, creciendo entre el aroma a incienso de las iglesias coloniales y el respeto profundo por el patrimonio religioso de Panamá.
El amor por el detalle: desde coordinar el vestir de las imágenes sagradas hasta asegurar que el paso de las andas refleje la solemnidad que el Misterio Pascual merece.
Su mayor orgullo es guiar a los jóvenes del Casco Viejo, enseñándoles que cargar una cruz o vestir una túnica es un honor que se lleva en el alma para toda la vida.
